Material n°2: Avance final en madera

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Luego de constatar que el trupán no es una madera adecuada para el tallado acudí a un aserradero de madera nativa, en el que encontré recortes de castaño y raulí (me fueron regaladas debido a que son recortes sobrantes de las tablas de dimensionados grandes). Los colores de cada uno son muy atractivos y ambos son utilizados, entre otras cosas, para el tallado.

Por otro lado, recogí y desarmé un cajón de fruta, estos utilizan tablas muy finas de pino radiata (también llamado chileno o insigne) y, en ocasiones y sobre todo en Europa, de álamo.

Proceso
 
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Debido al poco mantenimiento de mis herramientas y al afilado no completamente logrado que realicé con lija al agua gruesa y fina (descrita en la publicación n°1 de pruebas con madera), no fue posible utilizar el castaño ni el raulí.

En cuanto a la madera obtenida de cajones de fruta, debido a su poco espesor prensé cuatro de ellas y logré un bloque de dimensiones adecuadas para que cupiera una mano, con un grosos de aproximadamente 4cm. La madera de pino insigne sí fue posible de tallar con una de las herramientas (gubia marca Calderón en forma de
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V) aun cuando su afilado no estaba del todo logrado. Pese a ser una madera liviana y blanda, desistí de continuar con los intentos pues constaté que lo más útil para estos casos es contar con una sierra caladora o un serrucho de costilla, además de una lijadora o taladro con pieza para lijar, en su defecto, así como mejores gubias/cepillos o expertiz en su afilado casero. Ninguna de las gubias marca Stanley con las que cuento logró una huella como las Calderón, aún cuando ambas habían pasado por el mismo proceso de afilado que realicé. 
La madera de trupán fue cortada con cartonero y gubia plana. Además de ser un proceso muy demoroso y lento, tampoco obtuve buenos resultados con él, es por ello que decidí no intentarlo con el pino insigne, que es menos blando. Aún así continué probando las gubias alrededor del contorno de la mano.

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Resultados y conclusiones finales

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Luego de recurrir a cuatro tipos de madera distintas, de calidad, características y usos muy disímiles, puedo concluir que el trabajar esculturas o tallados profundos en madera requiere de herramientas no solo de muy buena calidad, sino que del correcto mantenimiento de las mismas, que a través de los años sufren pérdida de sus características fundamentales, lo cual también dependerá de la calidad de las materias primas que son utilizadas para las herramientas, para el caso, el tipo de acero.

Es posible realizar afilados de forma casera y con lijas al agua como lo hice en primera instancia, mas su correcta terminación requiere de mucha práctica, experiencia y por otro lado el trabajo toma mucho más tiempo que con una herramienta elécrtica y especializada para el afilado, pues es común equivocar el ángulo de, en este caso, las gubias o cepillos, y obtener como resultado una herramienta que no talla. Esta operación que describo es además de crucial importancia para evitar accidentes, al no contar con el estado óptimo de gubias y cepillos es muy fácil que estas no penetren en el material y se deslicen sobre la superficie de la madera, produciendo cortes profundos en las manos.

Aún cuando ninguno de los intentos fueron exitosos quedé muy satisfecha con haber tenido la oportunidad de experimentar con cuatro tipos de madera y con ganas de aprender mucho más acerca del mantenimiento de herramientas y de las potencialidades de las distintas maderas.

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